Los niños que manifiestan un comportamiento inadecuado son niños frustrados, ya que creen que no pueden "pertenecer" a la familia portándose de una manera positiva y por ello buscan esa "pertenencia" mostrando conductas impropias.
Es importante descubrir la intención que existe detrás de una conducta inadecuada y esto es fácil, por medio de la observación sabremos qué es lo que en realidad espera obtener el niño tras su conducta.
Pon atención y observa las reacciones y sentimientos que experimente, ya que esto señalará la intención del niño.
Observa cómo responde el niño a los intentos de corrección que tú haces. La respuesta del pequeño a tu comportamiento también te hará saber cuál es el propósito del niño.
Los resultados del comportamiento inadecuado revelan la finalidad que pretenden obtener.
Existen cuatro categorías para clasificar el comportamiento inadecuado, las cuales en realidad son intenciones, puesto que después de la conducta incorrecta el niño espera obtener un beneficio.
1.- ATENCIÓN
Los niños siempre prefieren llamar la atención de manera positiva, pero si no lo consiguen, prefieren obtenerla negativamente a ser ignorados. Si nuestra respuesta es molestarnos y corregir al niño con advertencias o súplicas, el niño ha obtenido la atención anhelada, al mismo tiempo dejará de portarse impropiamente, sin embargo, más tarde repetirá su acción o hará otra cosa para nuevamente llamar la atención.
Lo que debemos hacer frente a los niños "buscadores de atención" es mostrarles que pueden ser considerados a través de sus acciones positivas y contribuciones significativas, así como centrar nuestra atención a su comportamiento adecuado. Ésto lo podemos lograr a través de dos formas: 1) Ignorando la conducta inapropiada ó 2) Atendiendo al niño de una forma inesperada por él.
El mejor momento para prestarle atención a un infante es: cuando menos se lo espera.
2.- PODER
Los pequeños que buscan poder sólo se consideran importantes cuando sienten que ellos son los que mandan y hacen sólo lo que ellos desean. Por lo regular piensan "Nadie me puede obligar a hacer algo" ó "Si no haces lo que yo quiero, habrá problemas". Ante los intentos de corrección el niño desafía a los padres manteniendo la conducta inaceptable y puede que interrumpa su mal comportamiento pero sólo para reanudarla con mayor potencia. También puede que se presente cierta complacencia desafiante, esto es cuando el niño obedece pero no de la forma en que lo desean los padres.
Es importante que ante este comportamiento guardemos la calma y retirarnos a tiempo de un juego de lucha de poder ya que al utilizar estrategias de poder con el niño sólo conseguiremos impresionarlo y aumentaremos sus ansias de lograr el poder para sí mismo.
3.- REVANCHA
La actitud revanchista tiene origen en el desánimo del niño ante el no saber cómo actuar frente a las situaciones frustrantes, tienen la creencia de que no son merecedores de ser queridos. Sólo se sienten importantes cuando molestan a los demás tanto como creen haber sido molestados. Imaginan que sólo son importantes cuando se muestran crueles y siendo rechazados por otros.
El niño al manifestar un mal comportamiento, los padres se sienten lastimados y a la vez quieren el desquite. El menor va a responder a este contraataque ya sea magnificando su comportamiento o desarrollando algún otro método.
Para apoyar a estos niños es muy importante mostrar buena voluntad, mantenernos tranquilos y sobre todo no ser nosotros mismos los que busquemos la revancha ante un mal comportamiento.
4.- DEMOSTRACIÓN DE INSUFICIENCIA
Son niños que se muestran completamente desalentados y heridos habiendo ya perdido las esperanzas de tener éxito por otros medios positivos. Tratan de que nadie espere nada de ellos. El niño actúa pasivamente o no responde a nada que los padres hagan. Los padres están desesperados y quieren rendirse también.
Para auxiliar a un niño que se siente incomprendido o insuficiente, los padres deben eliminar toda desaprobación y enfocar sus comentarios sobre las buenas cualidades y sobre las potencialidades del niño. Los padres deben estimular cualquier esfuerzo hecho por el niño para mejorar, no importa cuan pequeño parezca.
A manera de conclusión, debemos dejar bien en claro que el comportamiento y actitudes de los niños hacia nosotros cambiarán solamente si nosotros cambiamos nuestra forma de actuar hacia ellos. Aunque nosotros no causemos el comportamiento inadecuado, si podemos reforzarlo y estimularlo. Por lo tanto es sumamente importante que cambiemos nuestro propio comportamiento si queremos que el niño cambie el suyo.
Ahora ya sabes cómo actuar frente a cada intención que muestre tu pequeño. Te invito a Practicarlo!

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